Sentimiento oceánico

Sentimiento oceánico
Ante la inmensidad y profundidad del océano

jueves, 2 de septiembre de 2010

Zdzisław Beksiński



¿Cómo no pensar en la enajenación contemporánea al ver estas imágenes tan apabullantes? Como polaco Beksinski tiene mucho que decir, los mexicanos tenemos otro tanto... y en fin, con tanta injusticia y barabarie por todas partes ¿quién permanece incólume?

martes, 31 de agosto de 2010

La ciudad de las bestias

Deformes e informes tristes creaturas
que vagan bajo los grises cielos
de ciudades sin esperanza.
Siluetas apagadas que aparentan apariencias
y son huecas oquedades, siluetas aparentes.

¿A dónde se les fue el brillo de los ojos,
espejos del alma?

Vagando van por descoloridas calles,
cada día más pobres, cada día siendo un poco menos,
día a día, noche a noche, siempre…
un poco menos.

Han cambiado lo más valioso que tenían,
¡que sí tenían, siendo niños al menos!,
por efímeros y vanos espejuelos,
que no reflejan
sino sus ya monstruosas caras.

¿Estoy o estuve aquí?

El tiempo, padre que devora a sus hijos
para después regurgitarlos,
pétrea fuente circular donde fluye
un eterno manantial de cristalinas aguas.

Incesante río que corre para volver a sí mismo,
horas que regresan una y otra vez
tras viajar bajo la piedra.

¿Estoy o estuve aquí?
Si ya estuve, mañana estaré;
si no, nunca estuve y hoy no estoy.



Pero acaso…

quizás sólo hoy, un breve instante,
he de estar y disfrutar
del eterno manantial, y su frío devenir.


Es,

Fue,

Será,

Nunca más. O quizás...

La vela

Cera que se derrite,
lágrimas blancas de quien se sabe
es devorado, y sin embargo brilla,
destino que encarna una luz.



Calor que consume y es consumido,
pero luz;
             y entre las sombras, inmersa en las sombras,
una luz, cualquier luz,
permite al caminante caminar.